Durante décadas, los técnicos acercaban el dorso de la mano a un interruptor. Si se sentía como una placa de cocina, sabían que algo iba mal. Hoy, una cámara infrarroja (IR) convierte esa comprobación en un mapa de temperaturas en muy poco tiempo.
Esto ilustra la evolución de los “trucos” tradicionales hacia prácticas de mantenimiento avanzadas, destacando la importancia del mantenimiento predictivo (PdM), que implica evaluaciones precisas para detectar problemas en los equipos antes de que se conviertan en fallos significativos.
La termografía infrarroja en las soluciones de mantenimiento predictivo es una potente técnica de monitorización de condición utilizada para detectar anomalías térmicas mediante el análisis del calor emitido por las superficies de los equipos. Como elemento clave de los servicios de mantenimiento predictivo, facilita identificar problemas, a menudo mucho antes de que se produzca un fallo funcional, reduciendo así las paradas no planificadas. Al proporcionar datos térmicos en tiempo real, la termografía IR complementa otras tecnologías predictivas y refuerza la toma de decisiones en mantenimiento.
Este artículo sirve como guía sobre el análisis de termografía infrarroja y explora cómo funciona, las herramientas específicas que utiliza y su integración en una plataforma de mantenimiento predictivo. Además, aborda los tipos específicos de anomalías que pueden detectarse mediante este método, los equipos que se supervisan con mayor frecuencia y tanto las ventajas como las limitaciones del uso de la termografía IR. También destaca ejemplos reales y los beneficios prácticos de aplicar esta potente técnica en diversas industrias.
Tabla de contenidos
¿Qué es la termografía infrarroja?
La termografía infrarroja es una potente técnica de monitorización de condición, sin contacto y no destructiva, que facilita detectar anomalías térmicas mediante la medición y el análisis de datos infrarrojos radiométricos emitidos por las superficies de maquinaria, paneles eléctricos, tuberías, válvulas, etc., durante su funcionamiento.
Este método se utiliza ampliamente en el mantenimiento predictivo (PdM), junto con otras técnicas de monitorización de condición: análisis de vibraciones, análisis de aceite, análisis por ultrasonido, amplificación de movimiento y análisis de circuitos de motores.
Todos los objetos por encima del cero absoluto poseen energía térmica y emiten radiación a lo largo de todo el espectro electromagnético. La radiación del espectro infrarrojo puede capturarse y visualizarse mediante tecnología infrarroja. Sin embargo, fallos como conexiones eléctricas flojas, circuitos sobrecargados, fricción en rodamientos, aislamiento degradado, obstrucciones de flujo o fugas de hidrocarburos generan patrones térmicos distintivos en la superficie del equipo.
Dentro del mantenimiento predictivo (PdM), los técnicos realizan inspecciones infrarrojas utilizando cámaras térmicas o de imagen de gases especializadas para capturar e interpretar variaciones de temperatura, detectando defectos incipientes mucho antes de que provoquen pérdidas de energía, incendios, liberaciones ambientales o paradas costosas.
¿Qué pretende detectar la termografía infrarroja?
La termografía infrarroja detecta una amplia gama de anomalías térmicas que amenazan el rendimiento operativo y la fiabilidad de los equipos. Estas son señales tempranas de fallo que permiten una intervención más temprana y un mantenimiento de equipos más eficaz. El principal beneficio radica en identificar estos problemas mediante patrones de calor anómalos en las mediciones, antes de que se produzca el fallo.
Cada modo de fallo genera una firma térmica distintiva, que a menudo se manifiesta como puntos calientes, asimetrías o patrones en forma de pluma en termogramas o en vídeos de imagen óptica de gases.
Detrás de cada punto caliente o pluma existe un fenómeno de transferencia de calor: la conducción genera gradientes de temperatura en los sólidos, la convección modifica las temperaturas superficiales con el movimiento de fluidos o del aire, y todo ello se manifiesta en forma de radiación.
La termografía infrarroja captura estos patrones de radiación para identificar con precisión dónde un flujo de calor anómalo indica el desarrollo de un fallo.
En concreto, la termografía IR puede detectar:
- Puntos calientes: zonas de alta temperatura concentrada que suelen encontrarse en fusibles, interruptores o terminales eléctricos.
- Anomalías eléctricas: calentamiento desigual o aumento localizado de temperatura que se produce en conexiones flojas, circuitos sobrecargados o puntos de desequilibrio de fase.
- Fallos de aislamiento: fugas de calor, puentes térmicos o distribuciones de calor desiguales en superficies o componentes aislados.
- Calentamiento por fricción: aumento de la temperatura superficial en rodamientos, cajas de engranajes, poleas o frenos, puntos de fallo comunes en equipos rotativos, generalmente debido al desgaste, desalineación o lubricación inadecuada.
- Fugas de fluidos: áreas localizadas calientes o frías donde los fluidos que se escapan alteran las temperaturas superficiales, comúnmente detectadas alrededor de tuberías, válvulas o tanques.
- Fugas de gas (OGI): formas dinámicas y semitransparentes en forma de pluma visibles en vídeos infrarrojos, que indican la presencia de gases específicos (hidrocarburos, refrigerantes o gases de compuestos orgánicos volátiles (COV)) que absorben radiación IR.
¿Qué activos se supervisan normalmente con la termografía infrarroja?
En la práctica, la termografía infrarroja puede aplicarse a una amplia variedad de activos en entornos industriales, comerciales y de infraestructura. Su eficacia es especialmente evidente al supervisar equipos o sistemas en los que la distribución del calor es un indicador fiable del estado.
Incluso variaciones menores en los patrones de calor pueden revelar problemas emergentes, lo que hace posible a los equipos de mantenimiento intervenir antes de que el rendimiento, la seguridad o la eficiencia se vean comprometidos.
Los activos estructurales que normalmente se supervisan con termografía IR incluyen:
- Equipos de conmutación eléctrica, cuadros, transformadores, inversores y rectificadores
- Motores eléctricos
- Cajas de engranajes
- Bombas
- Sistemas HVAC
- Sistemas de transporte
- Sistemas de tuberías
- Líneas de gas (para imagen óptica de gases)
- Intercambiadores de calor
- Condensadores y evaporadores
- Hornos industriales
- Módulos solares fotovoltaicos (FV), inspeccionados tanto por el lado frontal (vidrio) como por el lado posterior (lámina trasera/caja de conexiones)
Más allá de los equipos estructurales, la termografía infrarroja también se aplica directamente a los productos en las líneas de producción para evaluar la calidad de fabricación y la eficiencia del proceso. Por ejemplo, en hornos industriales, las inspecciones no solo verifican las paredes, el aislamiento y las posibles pérdidas de energía del propio horno, sino también el estado de los productos en su interior. La detección de patrones de calentamiento desiguales, como ladrillos más calientes en un lado debido a quemadores mal orientados, permite identificar riesgos de heterogeneidad en el material final y ayuda a corregir los ajustes del proceso antes de que la calidad se vea comprometida.
¿Cómo funciona la termografía infrarroja?
La termografía infrarroja es un proceso sistemático que comprende los siguientes cinco pasos detallados:
- Implementación mediante estaciones portátiles, montadas en drones, de instalación fija o robóticas
- Recopilación de datos de la energía infrarroja emitida (y de las plumas de gas OGI)
- Comparación con la línea base de nuevos termogramas frente a referencias conocidas en buen estado bajo condiciones equivalentes. En muchas inspecciones, basta con comparar la nueva imagen térmica con una captura previa o una línea base de referencia bajo cargas y condiciones ambientales similares. Incluso sin una medición de temperatura altamente precisa, la observación de cambios relativos en la distribución del calor superficial suele ser suficiente para identificar un problema emergente.
- Transformación de datos de las lecturas radiométricas (temperaturas aparentes) en temperaturas corregidas por emisividad y entorno. Cuando se requiere un análisis más profundo, como el cálculo de pérdidas de energía o la cuantificación de la severidad, las lecturas infrarrojas brutas deben corregirse en función de la emisividad, la temperatura reflejada y los factores ambientales. Estas correcciones acercan las temperaturas aparentes a los valores reales, garantizando que cualquier diagnóstico o cálculo de eficiencia energética sea lo más preciso posible.
- Mapeo de firmas de fallo mediante la correspondencia de anomalías térmicas con una biblioteca de fallos para su clasificación y priorización
Paso 1: Modos de implementación
La termografía infrarroja puede desplegarse en tres modos prácticos utilizando una cámara infrarroja: portátil, montada en drones o de instalación fija. Desde una perspectiva más amplia, las soluciones portátiles y montadas en drones se consideran enfoques móviles, mientras que los sistemas de instalación fija proporcionan monitoreo continuo.
La elección entre un configuración móvil o fijo no está directamente ligada a la criticidad del equipo, sino a si se requiere un monitoreo continuo. Las inspecciones móviles (portátiles o con drones) ofrecen flexibilidad y cobertura para campañas, mientras que los sistemas fijos garantizan una supervisión ininterrumpida cuando la seguridad, el riesgo o la criticidad del proceso lo exigen.
- Modo portátil: es el modo de configuración más flexible y ampliamente utilizado, ya que ofrece la capacidad de tanto inspecciones por rutas como comprobaciones diagnósticas puntuales. Los técnicos utilizan cámaras infrarrojas compactas y portátiles para realizar verificaciones térmicas punto por punto en los equipos durante rondas de inspección predefinidas. Los operadores pueden interpretar anomalías en tiempo real a través de la pantalla integrada y capturar imágenes térmicas o vídeo para su documentación de forma inmediata. Las cámaras IR portátiles también pueden operarse de forma remota (USB, Wi-Fi o Bluetooth) en entornos de alto riesgo donde el acceso directo no es seguro. Gracias a su movilidad y facilidad de uso, las cámaras IR portátiles son una herramienta clave en los flujos de trabajo de mantenimiento predictivo (PdM).
- Modo montado en drones: ofrece una solución de inspección aérea para infraestructuras remotas, elevadas o de difícil acceso. En este modo, las cámaras infrarrojas se instalan en vehículos aéreos no tripulados (UAV), lo que permite a los técnicos realizar escaneos térmicos de gran alcance en activos como tuberías, plantas solares, subestaciones eléctricas o cubiertas, sin necesidad de andamios ni acceso directo del operador. Las inspecciones con drones suelen desplegarse bajo demanda y proporcionan una cobertura rápida y completa, al tiempo que mejoran significativamente la eficiencia de la inspección y la seguridad del personal de mantenimiento. Como extensión de las inspecciones móviles, resultan especialmente valiosas cuando es necesario cubrir de forma sistemática activos de gran escala o de difícil acceso.
- Modo de instalación fija: es el único modo de implementación que proporciona una visión térmica verdaderamente continua y siempre activa, sin depender de calendarios de inspección. Las cámaras infrarrojas se instalan de forma permanente en ubicaciones estratégicas para ofrecer monitoreo térmico en tiempo real de equipos, procesos o entornos específicos.
Estas cámaras IR permiten alertas térmicas automatizadas, detección de fugas de gas (con sistemas compatibles con OGI) y análisis de tendencias a largo plazo. Normalmente se aplican en situaciones donde los componentes requieren vigilancia 24/7 (por ejemplo, el monitoreo de un baño fundido en una línea de producción) o donde existe un alto riesgo de incendio o explosión (por ejemplo, instalaciones de almacenamiento de residuos). En cambio, en entornos como subestaciones eléctricas o salas de control, las cámaras portátiles suelen preferirse durante campañas de inspección periódicas, ya que cada equipo debe analizarse de forma individual. En la práctica, a menudo se realiza primero una inspección móvil para determinar el hardware más adecuado, los rangos de medición y la resolución antes de instalar un sistema fijo.
Paso 2: Recopilación de datos
La termografía infrarroja captura la radiación infrarroja emitida por las superficies (energía térmica) y la convierte en un mapa de calor o mapa térmico.
Este proceso se basa en sensores llamados microbolómetros (refrigerados o no refrigerados), que transforman la radiación infrarroja entrante en impulsos eléctricos que se muestran como temperaturas aparentes de la superficie. En esta etapa, los valores visualizados corresponden únicamente a temperaturas aparentes, que por lo general difieren de la temperatura real del objeto.
La cámara se posiciona frente al activo o al área de interés, garantizando una línea de visión clara, una distancia adecuada y un enfoque correcto.
Las fugas de gas también pueden visualizarse mediante imagen óptica de gases (OGI). Esta forma especializada de termografía IR utiliza cámaras equipadas con filtros espectrales de banda estrecha ajustados para detectar gases.
Paso 3: Transformación de datos
Una configuración adecuada es esencial para garantizar resultados fiables en las inspecciones termográficas, especialmente al identificar variaciones sutiles de temperatura.
Los datos infrarrojos brutos se convierten en una medición de temperatura basada en la intensidad de la radiación infrarroja emitida y se ajustan en función de la emisividad y los factores ambientales.
Normalmente, una vez que se introducen los parámetros correctos relacionados con los activos inspeccionados, esta conversión se realiza directamente en la cámara para un diagnóstico inmediato y análisis en campo, lo que facilita a los operadores visualizar lecturas de temperatura y termogramas en tiempo real.
En aplicaciones más avanzadas, los datos radiométricos brutos pueden exportarse y procesarse posteriormente mediante software especializado, lo que permite un ajuste fino de la emisividad, la temperatura reflejada y las correcciones ambientales para una mayor eficacia diagnóstica. También resulta útil cuando se requiere una mayor precisión o un análisis posterior a la inspección.
Los termogramas registrados se analizan posteriormente para detectar la presencia de gradientes térmicos y determinar el origen del calor, lo que ayuda a establecer la causa raíz de la anomalía. Según el tipo de equipo analizado, sus condiciones de funcionamiento, la carga a la que está sometido y las variaciones de temperatura observadas, el termógrafo determinará la severidad de la anomalía.
En los flujos de trabajo OGI, el filtrado espectral aísla las bandas de absorción del gas objetivo, generando superposiciones o fotogramas de vídeo térmico que resaltan las fugas de gas y su movimiento.
Paso 4: Comparación con la línea base
Las anomalías térmicas a menudo pueden identificarse directamente por el operador durante la inspección, mediante indicios visuales como puntos calientes inesperados, asimetrías o plumas de gas.
En el primer enfoque, cada nuevo termograma o captura de fuga de gas se compara con una línea base almacenada que representa el comportamiento térmico normal del activo. Este método, conocido como termografía cualitativa, se basa en una simple comparación imagen a imagen y permite a técnicos con experiencia limitada detectar posibles anomalías sin necesidad de medir temperaturas.
Las líneas base pueden provenir de especificaciones del fabricante, normas del sector o expectativas de diseño, pero la práctica más fiable es establecer líneas base in situ bajo condiciones conocidas como correctas, por ejemplo inmediatamente después de la puesta en marcha o del mantenimiento. Estas referencias forman una base de datos que hace posible comparar de manera coherente las inspecciones futuras con un estado de referencia en buen estado.
Cuando se requiere un análisis más profundo, los termógrafos aplican termografía cuantitativa, trabajando con valores de temperatura corregidos y datos detallados del equipo (características de diseño, cargas admisibles, normas y límites del fabricante). Esto les ofrece la capacidad de determinar las causas raíz, cuantificar los riesgos de fiabilidad y recomendar acciones proactivas.
Una comparación eficaz requiere que coincidan el mismo estado de funcionamiento, las condiciones de carga, la temperatura ambiente y la geometría de visualización (ángulo, distancia y orientación).
Las desviaciones respecto a la línea base, que a menudo se manifiestan como diferencias de temperatura, pueden indicar problemas potenciales.
Paso 5: Mapeo de firmas de fallo
Una vez que los datos infrarrojos se procesan y visualizan, las anomalías térmicas o las imágenes ópticas de gases se interpretan en función de modos de fallo conocidos.
En la termografía infrarroja, las firmas de fallo más comunes incluyen:
- Punto caliente localizado en una conexión eléctrica, que puede tener como causas posibles una conexión incorrecta, un crimpado inadecuado o deteriorado térmica o mecánicamente, o un contacto interno defectuoso.
- Calentamiento excesivo en un rodamiento o en el extremo de un eje, que puede tener como posibles causas la fricción debida a desalineación o lubricación inadecuada.
- Distribución de calor asimétrica entre las fases de un motor, que puede tener como causa posible un desequilibrio en la carga de fases. No obstante, se requieren mediciones de corriente para confirmarlo y, si las corrientes están equilibradas, deben considerarse otros problemas, como defectos internos o corrosión.
- Puentes térmicos a través de capas de aislamiento, que pueden tener como posibles causas la degradación o el daño del aislamiento, o simplemente la conducción normal a través de elementos de fijación como soportes en tuberías calientes.
- Punto frío en una tubería calefactada o línea de proceso, que puede tener como posibles causas una obstrucción del flujo o una transferencia de calor deficiente.
- Pluma de gas visible en vídeo OGI, que puede tener como posibles causas fugas de hidrocarburos, refrigerantes o gases de compuestos orgánicos volátiles (COV).
- Zona caliente en una tubería de vapor aislada, que puede tener como causa posible un efecto de condensación que, con el tiempo, puede provocar corrosión en la tubería.
Los termógrafos formados interpretan estos patrones utilizando una combinación de bibliotecas de referencia, contexto operativo y conocimiento del equipo para clasificar con precisión la anomalía y determinar la causa raíz.
¿Qué herramientas se utilizan en la termografía infrarroja?
La termografía infrarroja se basa en dos categorías de herramientas: el hardware que captura datos térmicos o de imagen de gases, y el software que los procesa, corrige e interpreta.
Herramientas de hardware
- Cámaras infrarrojas portátiles: dispositivos de imagen térmica portátiles utilizados para inspecciones por rutas con el fin de capturar imágenes radiométricas y lecturas de temperatura en tiempo real. Ofrecen diagnósticos flexibles sobre la marcha, están disponibles en distintas resoluciones según el nivel de detalle requerido en la inspección y, a menudo, incluyen funciones de conectividad para una operación remota segura y una carga rápida de datos en plataformas de mantenimiento predictivo (PdM).
- Cámaras infrarrojas fijas o montadas: sistemas instalados de forma permanente que proporcionan monitoreo térmico continuo, 24/7, de equipos críticos o áreas de alto riesgo. Con cableado fijo para alimentación y datos, se integran con plataformas PLC/SCADA y de mantenimiento predictivo (PdM) para ofrecer alertas en tiempo real, análisis de tendencias automatizado y reportes centralizados.
- Estaciones automatizadas de inspección IR: sistemas robóticos o fijos que combinan imagen térmica con movimiento automatizado para realizar inspecciones repetibles y de alta frecuencia. Mejoran la consistencia de las inspecciones, el rendimiento y la detección temprana de anomalías, y se integran con plataformas PLC/SCADA y de mantenimiento predictivo (PdM) para activar inspecciones automáticamente, registrar datos radiométricos y generar alertas en tiempo real e informes de tendencias.
- Cámaras IR montadas en drones: sistemas de imagen térmica basados en UAV utilizados para inspeccionar activos grandes, elevados o de difícil acceso. Permiten rutas de vuelo sistemáticas y automatizadas, capturan vídeo térmico durante el vuelo y cargan imágenes radiométricas y registros de vuelo en plataformas de mantenimiento predictivo (PdM) para análisis casi en tiempo real, seguimiento de tendencias y generación de alertas.
Herramientas de software
- Software de análisis térmico: herramientas utilizadas para procesar e interpretar datos radiométricos después de la inspección. Permiten ajustes de emisividad, correcciones ambientales y comparaciones históricas, y generan informes estandarizados y tendencias de temperatura que respaldan diagnósticos precisos y decisiones de mantenimiento.
¿Cómo se integra la termografía infrarroja con una plataforma de mantenimiento predictivo?
Los datos de termografía infrarroja, ya sea transmitidos en tiempo real desde cámaras fijas o cargados por lotes desde equipos portátiles y montados en drones, se integran en la plataforma de mantenimiento predictivo (PdM) (por ejemplo, el software I-see).
Una vez cargadas en la plataforma de mantenimiento predictivo (PdM), las imágenes radiométricas normalizadas se etiquetan con metadatos del activo y la plataforma:
- Grafica tendencias de temperatura frente a líneas base históricas para detectar degradación gradual.
- Ejecuta reglas de detección de anomalías o modelos de aprendizaje automático para señalar desviaciones repentinas.
- Activa alertas cuando se superan umbrales de temperatura específicos.
- Genera órdenes de trabajo en sistemas CMMS (Sistema de Gestión de Mantenimiento Computarizado) o EAM (Gestión de Activos Empresariales) para un seguimiento priorizado.
¿Cuáles son las ventajas de la termografía infrarroja?
Al revelar de forma instantánea y segura anomalías térmicas y de gas que de otro modo serían indetectables, la termografía infrarroja destaca por cinco ventajas clave.
La primera y más importante ventaja es que ofrece la capacidad de supervisar los equipos en condiciones normales de funcionamiento. Las inspecciones pueden realizarse sin interrumpir la producción, sin contacto directo con los equipos y minimizando los riesgos para el personal que las lleva a cabo.
Otra ventaja es la capacidad de visualizar gradientes de temperatura y anomalías térmicas que no pueden verse a simple vista ni detectarse mediante muchas otras tecnologías de diagnóstico. Esta visión térmica detallada facilita a los equipos de mantenimiento identificar fallos en fases tempranas antes de que se conviertan en averías costosas.
Otra fortaleza de la termografía infrarroja es su capacidad para escanear grandes grupos de activos o amplias áreas físicas en un corto periodo de tiempo. Esto la hace especialmente valiosa en plantas de fabricación, instalaciones de producción u otros sitios industriales con disposiciones extensas de equipos, donde los métodos de inspección tradicionales serían lentos y requerirían muchos recursos.
La tecnología también hace posible detectar fugas de gas de forma óptica, incluidos hidrocarburos y gases refrigerantes, sin necesidad de sensores químicos ni detectores tipo sniffer. Este enfoque sin contacto no solo mejora la seguridad al reducir la exposición del operador, sino que también agiliza la detección de fugas en entornos complejos o peligrosos.
Por último, la termografía infrarroja permite realizar inspecciones seguras y remotas de sistemas energizados de alta tensión. Los equipos de mantenimiento pueden evaluar el estado de la infraestructura eléctrica sin contacto directo, eliminando la necesidad de paradas del sistema y reduciendo el riesgo para el personal, al tiempo que se garantiza que los equipos críticos permanezcan operativos.
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¿Cuáles son las limitaciones de la termografía infrarroja?
Aunque es una técnica potente, la termografía infrarroja tiene límites prácticos que determinan si puede aplicarse de forma cuantitativa (con valores de temperatura fiables) o únicamente de forma cualitativa (basada en patrones de temperatura aparente):
- Limitación del análisis de equipos mecánicos a las superficies externas, ya que la termografía infrarroja solo revela el calor que se manifiesta en el exterior. Puede localizar zonas que deben priorizarse para una investigación más profunda, pero requiere técnicas complementarias, como el análisis de vibraciones para fallos mecánicos o el análisis de corriente de motores para fallos eléctricos, para identificar defectos internos.
- Ofrece una advertencia temprana limitada para problemas mecánicos de desarrollo lento que no generan calor perceptible.
- Requiere preparación de la superficie o ajustes precisos de emisividad únicamente para mediciones cuantitativas en materiales reflectantes o aislados. Para inspecciones cualitativas, en las que el enfoque está en la distribución del calor y no en valores exactos, no es necesaria ninguna preparación ni ajuste de emisividad.
- Enfrenta desafíos en aplicaciones mecánicas debido a la variabilidad de la emisividad, (por ejemplo, corrosión, suciedad u oxidación), a interferencias ambientales (viento, humedad, reflejos) y a geometrías complejas, lo que a menudo hace necesario el uso de técnicas complementarias como los ensayos por ultrasonido, especialmente al evaluar el riesgo operativo en sistemas críticos.
Ejemplo de uso en el mundo real
En una planta solar fotovoltaica (FV), se utilizaron cámaras infrarrojas portátiles para inspeccionar la parte trasera de los módulos FV, centrándose en las cajas de conexiones y las láminas posteriores. Los termogramas revelaron un punto caliente localizado en una caja de conexiones, significativamente más caliente que los módulos circundantes.
Las imágenes se cargaron en la plataforma de mantenimiento predictivo (PdM), donde un análisis automatizado comparó el perfil térmico con las condiciones de referencia y activó una alerta. La anomalía se rastreó hasta una conexión defectuosa dentro de la caja de conexiones que, de no haberse corregido, podría haber provocado una degradación acelerada del módulo y una reducción del rendimiento energético total.
Los equipos de mantenimiento pudieron programar el reemplazo específico del módulo defectuoso durante una ventana de servicio planificada. La detección temprana preservó la eficiencia del sistema, redujo el riesgo de daños eléctricos adicionales y evitó costosas interrupciones en toda la instalación.
Habilidades y formación necesarias
La termografía infrarroja requiere un conjunto de habilidades que abarca desde la captura básica de imágenes hasta diagnósticos térmicos avanzados, según el rol del profesional y la profundidad de su implicación.
Habilidades necesarias
La termografía infrarroja requiere un nivel de experiencia de básico a intermedio, dependiendo del alcance y la complejidad de las inspecciones realizadas. Para llevar a cabo inspecciones estándar, los técnicos necesitan un conocimiento fundamental de la tecnología infrarroja, incluida la teoría básica, y conceptos clave como emisividad, temperatura reflejada y transferencia de calor.
También deben ser capaces de ajustar la configuración de la cámara, como el enfoque, la emisividad, la paleta de colores y el rango de temperatura, y capturar termogramas desde ángulos y distancias apropiadas. Mientras que la formación introductoria cubre las técnicas básicas de termografía, las inspecciones fiables requieren además un conocimiento profundo del diseño, los materiales y las condiciones de operación de cada activo. Solo con ese contexto del sistema los técnicos pueden distinguir los patrones térmicos normales de las anomalías reales.
Más allá de las inspecciones estándar, los diagnósticos avanzados requieren una interpretación más profunda y conciencia contextual. Interpretar datos termográficos a este nivel exige un grado superior de experiencia, incluida la capacidad de contextualizar los hallazgos, distinguir fallos reales de falsos positivos (como reflejos o influencias ambientales) y reconocer patrones térmicos vinculados a modos de fallo específicos. Los profesionales capacitados también evalúan indicadores más matizados, como puentes térmicos, distribución desigual de cargas o la dinámica de plumas de gas en los flujos de trabajo de Imagen Óptica de Gases (OGI). Este nivel de análisis normalmente requiere formación y certificación formal, como las credenciales de termógrafo ISO 18436-7 Categoría I, II o III, y un dominio sólido del equipo presentado para la inspección.
Formación
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